La ansiedad

Trastorno de pánico

“Creía que me estaba dando un infarto”.

“Estos locos ataques de pánico surgieron de pronto. Perdí el control de mi cuerpo y de mis emociones”.

Las personas que sufren del trastorno de pánico tienen episodios repentinos y repetidos de intenso temor, acompañados de síntomas físicos que incluyen palpitaciones, mareo, dificultad para respirar, desmayos y sudoraciones. Los ataques de pánico ocurren sin aviso y no tienen relación con la situación real.

Con frecuencia sentimos síntomas físicos tan severos que llegamos a creer que nos está dando un infarto o que nos estamos muriendo. No es inusual que la persona que tenga un ataque de pánico vaya al servicio de emergencias.

Un tratamiento temprano es lo mejor

El tratamiento para el trastorno de pánico es una combinación de medicamentos y de psicoterapia. Su diagnóstico y tratamiento es mejor si ocurre temprano, después de los primeros episodios de pánico y antes de que usted empiece a preocuparse excesivamente o evite situaciones que puedan provocar una crisis. Los ataques de pánico como tal son fáciles de tratar; lo más difícil es tratar las complicaciones que surgen por tratar de vivir con el trastorno de pánico.  

Si no reciben tratamiento, las personas que sufren del trastorno de pánico se enfrentan a un temor creciente por la posibilidad de tener más ataques de pánico. Esto conduce al desarrollo de fobias, a la depresión, el uso abusivo de sustancias nocivas e incluso el suicidio.