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Sobre la Ira

Alguna que otra vez casi todos hemos tenido la experiencia de explotar en ira por un motivo simple como que nos crucen por delante en medio del tráfico o que nos hagan esperar en una fila. Puede que no nos demos cuenta de la irritación que nos va creciendo por dentro a medida que varias molestias pequeñas van acumulándose hasta que nos enfurecemos.

Cada día todos tenemos situaciones diferentes ante las que reaccionamos emocionalmente. La interacción con nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo nos hace sentir y expresar un conjunto de emociones como alegría, tristeza, ira y exaltación en un mismo día. Hay veces que nos sentimos atormentados y respondemos indebidamente. Cuando esto se hace habitual, afecta nuestra calidad de vida y nuestras relaciones. Es importante que nuestras respuestas, tanto los sentimientos como el comportamiento, se correspondan con la situación. La forma en que percibimos, interpretamos y luego respondemos ante las situaciones indica si estamos emocionalmente saludables.

¿Qué es una respuesta emocional saludable?

Una respuesta emocional saludable significa que usted pueda ajustar adecuadamente sus respuestas a cada situación única. Significa estar consciente de sus ideas y sentimientos y tener el control de su comportamiento, de manera que sus emociones estén acorde con la situación. Si sobreactuamos o nos desconectamos crearemos una situación de angustia que no conduce a nada. Ser adaptable significa ser flexible emocionalmente, ser capaz de tener acceso a una amplia variedad de emociones, conocer cuál es la apropiada y saber cuándo y cómo controlar la intensidad de esas emociones. Las respuestas emocionales saludables son la clave del bienestar diario.

¿Se siente muy irritado?

La ira es una señal de advertencia que avisa cuando algo anda mal en una situación. La ira es una emoción desagradable, pero también es una emoción normal y saludable. Es una respuesta natural ante amenazas percibidas. La ira se convierte en problema cuando no se controla de forma saludable.

Si usted se siente irritado continuamente, le ayudará aprender los métodos para controlar su ira.

En esencia, la ira es una alarma que se activa cuando algo está mal en una situación.

La ira incluye varios elementos como:

Sus emociones. Sentimientos de tristeza, desilusión o frustración.

Su cuerpo. Los síntomas físicos incluyen tensión muscular, aumento del latido cardíaco y de la presión arterial a medida que su cuerpo segrega adrenalina, que es la hormona de la reacción de lucha o escape.

Su forma de pensar. Su forma de pensar puede causar o empeorar la ira o ayudar a controlarla de manera saludable. Por ejemplo, su ira puede empeorar si piensa que todo el mundo está en contra suya o su pareja nunca hace lo que usted quiere. Una respuesta saludable sería reconocer que es válido sentirse frustrado y buscar soluciones en vez de concentrarse solamente en lo negativo.

Su historia personal. Algunos reaccionan con ira ante ciertas situaciones, como perder el lugar en el parqueo, mientras que otros lo toman con calma. Quizás usted acumuló años de sentirse desatendido, ignorado, triste, frustrado o irrespetado. También, si le enseñaron que enfadarse es algo negativo, no habrá aprendido a expresar la ira apropiadamente, por lo que sus frustraciones se acumulan y le hacen sentir amargado o molesto hasta el punto de explotar furiosamente.

Un enfoque saludable ante la ira

Expresarse de forma asertiva y no agresiva es la forma más saludable de controlar la ira. Ser asertivo significa que usted exprese sus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin herir a los demás o tratar de controlarlos.

Suprimir la ira es tratar de detenerla o ignorarla. Esto puede ser un problema si usted no se expresa cuando lo necesita.

La ira descontrolada es un comportamiento aprendido, así que tendrá que desaprenderlo. La psicoterapia, al igual que ir a una clase sobre el control de la ira, le ayudará a cambiar su respuesta ante situaciones frustrantes.

Si su ira usualmente le provoca hacer cosas de las que luego se arrepiente, como herir a los que le rodean, o si afecta sus relaciones personales, usted se beneficiará con la terapia o con un curso sobre el control de la ira.

Si ha tenido encuentros con la policía, ha maltratado físicamente a alguien, sepa que las personas temen sus reacciones. Si trata de intimidar a alguien con su ira, no cabe duda que usted necesita controlarla. Le ayudará recibir terapia o asistir a una clase sobre cómo controlar la ira, o ambas.

Cómo manejar un conflicto

  • Use “yo” cuando describa el problema. Esto le ayudará a evitar que critique o culpe a otros, quienes pueden sentir ira o resentimiento, aumentando así la tensión. Diga por ejemplo: “Me molesta y me atormenta tener que llevar yo sola/o las responsabilidades de la casa. ¿Podrías ayudarme?”
  • No guarde rencor. Si puede perdonar a la otra persona, ayudará a ambos. No es realista esperar que todos se comporten como uno quiera.
  • Use el sentido del humor para relajar tensiones. Aligerar un momento de tensión ayuda a disipar la tensión. Pero no use sarcasmos; esto puede herir sentimientos y empeorar las cosas.
  • Practique la relajación. Aprender métodos de relajación ayuda a relajar tensiones y a controlar su temperamento cuando esté de mal genio. Practique ejercicios de respiración profunda, visualice una escena relajante o repita para sí una palabra o frase que lo calme; por ejemplo, "relájate". Otras formas de aplacar la ira son escuchar música, escribir en su diario y hacer yoga.

Síntomas relacionados con la ira

Expresar ira inadecuadamente es dañino para la salud. Si usted es demasiado pasivo y suprime su ira, si tiende a explotar de forma violenta o si está hirviendo de rabia calladamente, es posible que sufra dolores de cabeza, tenga dificultad para dormir, presión alta o problemas digestivos. Incluso existen pruebas de que el estrés y la hostilidad relacionados con la ira provocan infartos.

Confrontar la ira

¿Qué hacer si alguien lo confronta con una ira descontrolada?

Normalmente lo más seguro que se puede hacer es alejarse de la persona. Si se queda, la situación puede escalar a la violencia. Es importante tomar precauciones razonables para protegerse. Si es difícil o imposible abandonar la situación, trate de no interactuar con la otra persona de manera que acelere su comportamiento enfurecido.