Lidiando con Trauma

Duelo y pérdida

¿Qué es duelo?

El duelo psicológico es un sufrimiento intenso causado por una pérdida importante, que con frecuencia suele ser la muerte de un ser querido. Otros sucesos de la vida también nos hacen pasar por un duelo: la pérdida del empleo, la pérdida de su hogar, la muerte de un animal querido, cuando los hijos se van de la casa o el divorcio y la separación. El duelo es el período de luto después de una pérdida. El proceso de duelo psicológico combina una serie de emociones como la tristeza, la insensibilidad, la culpa, la ira o el arrepentimiento, que cambian gradualmente con el tiempo hacia una aceptación de la pérdida.

El duelo es una reacción natural ante la pérdida de un ser querido y puede ocasionar síntomas similares a la depresión. Sentir tristeza es una parte normal del proceso de duelo, pero el duelo no resuelto puede conducir a la depresión. Cada persona vive un proceso diferente de duelo, sobre todo si la pérdida es inesperada, y la cantidad de tiempo que le lleva a una persona recuperarse de una pérdida varía muchísimo.


Se considera que el duelo ha concluido cuando la persona es capaz de continuar su vida con metas nuevas, disfruta los placeres de la vida cotidiana, mira con esperanza al futuro y ya no se deja vencer por la tristeza cuando piensa en su pérdida.  

Síntomas comunes del duelo

  • Shock
  • Indiferencia
  • Tristeza
  • Ira
  • Culpa
  • Ansiedad
  • Miedo

También puede haber momentos de alivio, paz y felicidad.

Las cuatro etapas del duelo

Aunque cada persona tiene su propia experiencia individual de duelo, existen cuatro etapas identificables que con frecuencia son parte del proceso de recuperación. La duración de cada etapa y el orden en que ocurren pueden variar.

Las cuatro etapas típicas del duelo son:

  • Shock
  • Sufrimiento
  • Adaptación
  • Recuperación

Shock

Cuando un individuo se entera de la pérdida de un ser querido, pasan por una fase de insensibilidad o de no sentir nada que no le permite sufrir de una vez toda su angustia. Esta protección natural es un instinto valioso de supervivencia. Suele incluir una fase de negación o incredulidad, la inhabilidad de reconocer incluso que el ser querido está muerto. También, el que sufre se pregunta si podrá continuar con su vida diaria o se cuestiona si tiene sentido seguir viviendo. La vida parece no valer nada ni tener significado cuando la persona recibe la noticia de una muerte, sobre todo si es inesperada.

Sufrimiento

El dolor o sufrimiento se manifiesta de muchas formas diferentes y con la rapidez que lo pueda soportar el que sufre. Después del impacto inicial por la noticia de la pérdida, la persona suele sufrir los síntomas de una depresión menor. Estos síntomas son: tristeza, fatiga, apatía y añoranza por el regreso del ser querido. Durante esta etapa, puede que la persona también se aísle y no participe en las actividades que antes disfrutaba. Al aislarse, el que sufre se sentirá aún más aislado y solo. La ira también puede aparecer en esta etapa, dirigida en una o muchas formas: hacia el ser querido, hacia la vida en general, en sí mismo o con un miembro de la familia o amigo. Puede ser difícil para el que sufre expresar claramente lo que siente cuando la ira y el dolor sobre su pérdida lo dominan.  Pueden sentirse inútiles y sin control para manejar su situación.

Adaptación

La etapa de adaptación comienza una vez que la pérdida se hace más real y la persona que sufre empieza a aceptar que su vida ha cambiado de forma permanente. Durante esta etapa, el que sufre necesitará desempeñar el papel o algunas de las tareas del ser querido que ya no está. También, el que sufre empieza a redefinir su propia identidad, teniendo en cuenta su nueva realidad.

Recuperación

Cuando el dolor comienza a disminuir y la habilidad del que sufre regresa a la normalidad, la persona puede seguir adelante. En esta etapa final de recuperación, se pueden hacer nuevas relaciones. La mirada al futuro se vuelve positiva y la habilidad de la persona de interactuar con los demás aumentará. En esta etapa la persona se cuida más y añade más amistades y actividades en su vida.

Cada situación debe tratarse de forma individual; una o más de las siguientes opciones puede ayudar en el proceso de duelo y cada una debe explorarse cuidadosamente.

Recuperación y opciones de tratamiento

Psicoterapia

En la terapia “hablada” el paciente construye una relación personal con un psicoterapeuta que lo escucha sin juzgarlo y que le comunica su aceptación al paciente. El psicoterapeuta ayuda a la persona a entender su enfermedad y a vivir con ella de forma productiva. El psicoterapeuta también lo anima a trabajar en sus problemas emocionales y a seguir adelante con la vida.



El proceso de duelo requiere de ayuda profesional si usted está extremadamente afectado por la muerte de un ser querido y no puede llevar su vida diaria de manera funcional debido a esa pérdida.

Medicamentos

No existe ningún medicamento para el sufrimiento, pero el que sufre se puede beneficiar con los antidepresivos. Cada caso es diferente y debe tratarse por separado bajo adecuada supervisión médica. Consultar al médico ayudará al paciente a encontrar la solución apropiada según su necesidad individual.

Cuidarse

Existen otras prácticas saludables que ayudan durante el proceso de duelo:

  • Mantener hábitos alimenticios saludables: Comer menos azúcar refinada y más carbohidratos complejos como los granos enteros, las frutas y los vegetales.
  • Reducir el consumo de cafeína.
  • Evitar la nicotina.
  • Hacer ejercicios con regularidad. Sólo 30 minutos al día reducen la ansiedad de forma natural al liberar endorfinas, las cuales aumentan la sensación de bienestar.
  • Dormir lo suficiente: Sentirse descansado ayuda a enfrentar los momentos difíciles.
  • Durante el proceso de duelo es importante permanecer en contacto con los amigos. Quedarnos solos nos hace sentir peor. Los amigos ofrecen apoyo y podemos expresar lo que sentimos y saber que no estamos solos.
  • Aprender cosas nuevas: Es posible que tengamos que adquirir alguna habilidad nueva para llevar a cabo las tareas que estaban a cargo de nuestro ser querido. De cualquier manera, aprender algo nuevo en alguna clase nos ayuda a hacer nuevas relaciones y a sentirnos más positivos sobre el futuro.